
El próximo 28 de julio, cuando los Steelers se instalen en el St. Vincent College de Latrobe para iniciar su campamento de verano, habrán transcurrido sesenta años desde que el joven asistente Art Rooney Jr. convenciera a su padre Art Rooney Sr. de que sería una buena idea que la franquicia hiciera la pretemporada en su alma mater.

Y es que, aunque parezca indisoluble el sintagma «St. Vincent-Steelers-Julio», lo cierto es que no siempre fue así y, de hecho, antes de 1966 pueden rastrearse localizaciones de pretemporada en Moore Field, Pittsburgh (1933-37); St. Francis College, Loretto, Pa. (1938-40); Hershey, Pa. (1941-42; 1945-46); Alliance College, Cambridge Springs, Pa. (1947-51); St. Bonaventure College, Ny. (1952-57); California State Teachers College, Pa. (1958-60); Slippery Rock College, Slippery Rock, Pa. (1961); West Liberty College, West Liberty, W.Va. (1962-63) y la Universidad de Rhode Island, Kingston, R.I. (1964-66).

A esta relación de ubicaciones han de añadirse los campamentos que los Steelers realizaron en las dos temporadas jugadas como parte de las fusiones durante la Segunda Guerra Mundial (en Filadelfia como los Esteagles en 1943, y en Waukesha, Wisconsin, bajo la denominación Card-Pitt en 1944).
En todo caso, no crean que la pequeña Latrobe adquirió relevancia únicamente desde que la franquicia se instalara en su término municipal en 1966. El mítico banana split fue creado allí por el farmacéutico David Strickler en 1904, celebrándose un festival anual en honor al legendario postre. Y veinticinco años después nació allí mismo Arnold Palmer, The King, uno de los golfistas más carismáticos de la historia.


La localidad fue fundada por el ingeniero civil de la Pennsylvania Railroad, Oliver Barnes, quien la bautizó en 1854 con el nombre de su mejor amigo y compañero de clase, Benjamin Henry Latrobe II, quien fuera ingeniero jefe del ferrocarril entre Baltimore y Ohio. Su ubicación a lo largo de la línea férrea de Pensilvania ayudó a Latrobe a convertirse en un importante centro industrial.
Desde 1895 hasta 1909, Latrobe fue el hogar de la Asociación Atlética Latrobe, uno de los primeros equipos de football profesional, pudiendo presumir de haber derrotado el 18 de noviembre de 1905 a los míticos Canton Bulldogs de Jim Thorpe.

Pero mucho antes que Latrobe existió St. Vicent. La parroquia original fue fundada en 1790, convirtiéndose en la primera iglesia católica en Pensilvania al oeste de las montañas de Allegheny. Alrededor de esa parroquia, el padre Theodore Brouwers compró 300 acres de tierra y en 1846, el monje bávaro Boniface Wimmer fundó la universidad de St. Vicent, gestionada por los benedictinos de la abadía de St. Vicent, el primer monasterio de la Regla de San Benito en los Estados Unidos.

Universidad católica privada, de allí salió egresado en historia el joven Art Rooney en 1957, habiendo jugado como tackle en el programa de football de los Bearcats. El hermano de Rooney Jr., Dan, quien se desempeñó como presidente de los Steelers entre 1975 y 2003, tuvo sin embargo una experiencia menos agradable en St. Vincent. Después de graduarse en 1950, Dan Rooney buscó una institución católica de educación superior. Tras rechazar St. Bonaventure, su padre le dijo que debía matricularse en St. Vicent, lo que hizo a regañadientes, no durando más de un año en la institución pues según sus propias palabras «los entrenadores de football de allí tenían el libro de jugadas más complicado que jamás había visto». Tras su mala experiencia en Latrobe, se inscribió en la Universidad de Duquesne, donde se graduó en contabilidad en 1955.

Pero la vinculación entre St. Vicent y los Rooney es anterior a estos episodios filiales. El padre de ambos, Art Rooney Sr., jugó contra St. Vicent como miembro del programa de football de la Escuela Preparatoria de la Universidad de Duquesne y desde entonces, Rooney estaba entre los cientos de hombres de toda la región que acudían a St. Vicent para asistir a retiros católicos en el verano.
En los años treinta, Rooney Sr. organizó un banquete anual en el mes de diciembre en el que se hacía entrega de un trofeo de plata denominado Arthur Rooney al mejor jugador del año de St.Vicent. Y en 1941, The Chief llevó a sus Steelers por vez primera a Latrobe para una breve estancia preparatoria que no tuvo continuidad.

Como ya se ha dicho, será a partir del año 1966 cuando los Steelers tomaron St. Vincent como campamento veraniego estable, después de que Art Rooney Jr. intermediara en la gestión, siendo pieza esencial en la operación Oland Canterna, entrenador en ese momento de los equipos de baloncesto y béisbol masculino de la universidad. Como dijo el propio Rooney Jr.: «rústico pero no sin comodidades, alejado de las distracciones de las grandes ciudades, pero accesible para la masa de aficionados de los Steelers».
En ocasiones, esa rusticidad era llevada al extremo por Jack Lambert, que colgó un cartel en el picaporte de su cuarto que decía: «no limpien esta habitación».


Rooney Hall, que alberga a unos 180 estudiantes durante el periodo lectivo, es el edificio donde duermen los jugadores de los Steelers con la comodidad adicional del aire acondicionado, un lujo que no siempre estuvo disponible, incluso mientras el equipo ganaba Super Bowls durante los años setenta. Llamado así por el fundador del equipo, fue construido en 1995 a cargo de la franquicia mediante una inversión de 5.000.000 $
Por añadidura, el 2 de agosto de 2007 se inauguró el Chuck Noll Field, mejorando exponencialmente las instalaciones deportivas de los Bearcats, así como las dependencias para los medios y una tribuna con 1050 asientos, financiadas por Dan Rooney y su esposa Patricia.


Actualmente en construcción se encuentra el Dunlap Family Athletic and Recreation Center que con una inversión de 20.000.000 $, albergará programas de acondicionamiento físico, canchas deportivas cubiertas y una pista recreativa, convirtiendo así al campus de St. Vicent en un referente en el este de Pittsburgh.

Art Rooney II encarna la continuidad del vínculo entre St. Vincent y los Steelers, al ser nombrado miembro de la junta universitaria en 2014, vicepresidente en 2020, para asumir la presidencia al año siguiente. El actual presidente recuerda como en los primeros años en Latrobe, él y sus hermanos ejercían como calentadores de manos de Bradshaw, recogiendo sus pases, lo que les generaba unas ampollas notables dada la potencia del brazo de Blonde Bomber.


La relación de la universidad y la franquicia es simbiótica, siendo recíprocos los beneficios: los jugadores disfrutan de un entorno tranquilo y confortable (aunque no estoy muy seguro que Jack Lambert piense lo mismo después de que Tom Basley y Mike Webster escondieran una caja con una serpiente de goma en su habitación….ATTEMPTED MURDERER! ATTEMPTED MURDERER! BEASLEY, YOU’RE GOING TO JAIL! gritaba el linebacker); los aficionados están a 45 minutos de coche del dentro de Pittsburgh y la marca de la universidad se beneficia de la extraordinaria cobertura mediática que arrastran los Steelers. Además, son ya muy escasos los equipos en la NFL que se trasladen a un campamento de entrenamiento estival, al contar casi todos con sus propias instalaciones de lujo que utilizan todo el año. El ambiente rural de Latrobe es, por el contrario, un hilo que sigue uniendo las tradiciones de la franquicia con sus aficionados y sus orígenes, no en vano, antes de la apertura del campamento se celebra una misa donde acude la familia Rooney al completo y los aficionados llenan la basílica con sus camisetas, creándose un maravilloso mar de negro y oro en los bancos de la iglesia.

En fin, Holy Rooneyland: sesenta veranos entre oraciones, suaves colinas y golpes de casco. Amén.

























































































































































































