El Kickoff Game, tal y como está diseñado hoy en día, data del año 2002 y más en concreto, de la temporada 2004, que es cuando se decidió que el vigente campeón fuese el anfitrión del partido inaugural.


Antes, lo más parecido a este encuentro era el conocido como Chicago Charities College All-Star Gme que, entre 1934 y 1976, enfrentó a los campeones de la temporada anterior contra un combinado de los mejores seniors seleccionados entre los conjuntos universitarios de todo el país.

Este partido de exhibición constituía el punto de partida de la preseason y se celebraba anualmente en el Soldier Field de Chicago – con la excepción de los años 1943 y 1944, durante la II Guerra Mundial, que se disputó en el Dyche Stadium de la Northwestern University en Evanston, Illinois-, merced a la iniciativa de Arch Ward, el responsable de la sección de deportes del Chicago Tribune y futuro promotor del primer cisma futbolístico con su All-America Football Conference (AAFC).

La primera edición se celebró el 31 de agosto de 1934, terminando el encuentro con un decepcionante empate a cero entre los Chicago Bears y el combinado universitario. De las cuarenta tres ediciones disputadas –no se celebró en 1974 por la huelga de jugadores-, en nueve de ellas se alzaron con la victoria los universitarios, produciéndose su último triunfo en 1963, en la que liderados por el quarterback de Wisconsin Ron Vanderkelen –en su etapa profesional le tocó estar a la sombra de Tarkenton- y dirigidos en la banda por el mítico Otto Graham, vencieron por 20 a 17 nada menos que a los legendarios Packers de Lombardi, Barr, Nitchske y Taylor que venían de ganar el campeonato en el célebre Partido del Frío en el Yankee Stadium el 30 de diciembre de 1962.
Como es natural, el hipercompetitivo Lombardi no encajó bien la derrota. «Solíamos tener una reunión después de los partidos nocturnos», recuerda el exjugador de los Packers Boyd Dowler en 2013: «Lombardi llegó y parecía visiblemente alterado. No fue muy amable cuando volvimos a juntarnos para el campamento de entrenamiento». Willie Davis, el formidable end de Green Bay añadió que Lombardi siempre les recordaba aquella derrota cuando no jugaban bien. «Créeme, nunca lo olvidaríamos.».
En este tipo de partidos se otorgaba al final del mismo el premio al MVP, que reglamentariamente recaía en el jugador más valioso del combinado universitario, sido reconocidos jugadores que luego fueron míticos como profesionales, como el punter Ray Guy, único en su posición seleccionado en una primera ronda y ganador de tres Super Bowls con Raiders; los Heisman Trophy Pat Sullivan, John Huarte o Bruce Smith; los Famers Larry Csonka, Charlie Trippi y Elroy Hirsch o, finalmente, el gran Bubba Smith, defensive end en Michigan State e inolvidable Moses Hightower de Loca Academia de Policía.

El último de estos partidos se disputó el 23 de julio de 1976, siendo los vigentes campeones los Steelers de Noll, que venían de ganar la X Super Bowl. Noll no quiso bromas o accidentes como el sufrido por Lombardi y aquel año alineó a su depth chart titular frente a un combinado que contaba con un futuro miembro del Salón de la Fama como defensive end, Lee Roy Selmon (seleccionado en el primer puesto del draft de 1976 por los Tampa Bay Buccaneers), así como otras selecciones importantes como los corredores Chuck Muncie (New Orleans Saints), Mike Pruitt (Cleveland Browns) y el ganador del Trofeo Heisman Archie Griffin (Cincinnati Bengals).

Además de éstos, también se alinearon con el combinado universitario tres selecciones de los propios Steelers de aquel año: la primera ronda Bennie Cunningham (tight end, Clemson), la segunda ronda Ray Pinney (línea ofensiva, Washington) y el prometedor quarterback de Boston College Mike Kruczek.
Cunningham jugó 118 partidos y atrapó 202 recepciones para 2.879 yardas y 20 touchdowns. La jugada más famosa de este versátil tight end fue un touchdown decisivo en un partido en casa contra su rival divisional Cleveland el 24 de septiembre de 1978. Llegó en una jugada de pule-flicker, que culminó con un pase de Terry Bradshaw, atrapando el óvalo en la esquina trasera derecha de la zona de anotación. Esto dio a los Steelers una victoria dramática por 15–9 sobre los Browns en la prórroga. El 23 de abril de 2018, Cunningham falleció a los 63 años en la Cleveland Clinic, Ohio, donde llevaba unos tres meses luchando contra el cáncer.

Pinney fue titular como tackle derecho en el Super Bowl XIII en enero de 1979 por delante de Larry Brown, quien había sido titular la mayor parte de la temporada. Se perdió toda la temporada 1979 debido a diferentes lesiones, regresando en 1980 en la posición de guard izquierdo, ya que Brown se había consolidado como tackle derecho titular en su ausencia. Con la llegada de la emergente USFL en 1983, Pinney firmó con los Michigan Panthers después de que le ofrecieran el doble de su salario anterior, ganando el Campeonato de la USFL en aquel año. Tras la disolución de la USFL, regresó a Steelers donde jugó como titular hasta 1987.

Por último, Kraczek, All-America en 1975 como quarterback en Boston College, fue drafteado en la segunda ronda con el nº 47, jugando 29 partidos entre 1976 y 1979, además de formar parte de los equipos campeones 1978 y 1979.
Kruczek jugó seis titularidades consecutivas -y seis victorias- como novato en 1976, cuando entró en el once titular de los Steelers en lugar del lesionado Terry Bradshaw. Si bien no lanzó ningún pase de touchdown en aquellos partidos, ofreció una tasa de pases completados muy notable del 60%, con un excelente promedio de 8,9 yardas por intento y un sólido rating de pasador de 74,5 (en comparación con el promedio de la liga de 67,0), lo que le valió para convertirse en el backup de Bradshaw cuando éste se recuperó, tras la salida de Terry Hanratty y Joe Gilliam.
Ese récord de victorias consecutivas de Kruczek como novato se mantuvo hasta 1985, cuando fue superado por el quarterback de Los Angeles Rams, Dieter Brock quien, con 34 años, ganó siete titularidades consecutivas para comenzar su primera temporada en la NFL.
Marca que, como todos saben, pulverizó nuestro Big Ben cuando en 2004 ganó 15 partidos seguidos, lo que pone en valor la capacidad que tenía la franquicia para encajar en su dinámica de juego a una pieza tan sensible como un quarterback novato.

Kruczek concluyó su carrera en la NFL en 1980 con los Washington Redskins con un balance asombroso: nunca lanzó un pase de touchdown en un partido de temporada regular, ostentando el récord de la liga de intentos de pase -154- sin touchdown.

Volviendo al partido del 23 de julio de 1976, Kruczek no sobrevivió al primer cuarto, ya que fue retirado del partido por una lesión en el muslo, cortesía de Jack Lambert, para quien no había partidos amistosos y nunca hacía prisioneros. Su suplente, Craig Penrose de San Diego State, también se lesionó poco después, lo que obligó al entrenador colegial, el gran Ara Parseghian de Notre Dame, a recurrir a Jeb Blount de Tulsa, quien asimismo tuvo que huir por su vida para alejarse de Steve Furness, L.C. Greenwood, Dwight White y Ernie Holmes, quienes se deshacían de los bloqueos de la línea ofensiva de los All-Stars como si estuvieran apartando moscas. La única amenaza ofensiva de los All-Stars era Joe Washington, el corredor de Oklahoma y que luego ganaría un anillo con los Redskins. Pero Washington fue bien contenido por fuera por los linebackers de Pittsburgh, que jugaron de forma sobresaliente como siempre. Como siempre, eran Jack Lambert, Jack Ham y Andy Russell.

A medida que se acercaba el último cuarto, los Steelers tenían una ventaja contundente de 24-0, con anotaciones a cargo de Roy Garela, Franco Harris y Tommy Reamon. Pittsburgh sumaba 238 yardas frente a 52 de los All-Stars, que solo tuvieron el balón en territorio de Pittsburgh en tres ocasiones, la última cuando interceptaron un pase de Terry Hanratty y avanzaron hasta la yarda 34 del rival, su mejor posición en la segunda mitad.
Y en ese momento, se abrieron los cielos sobre Illinois. «No creo haber visto nunca llover tan fuerte en un partido de fútbol americano», dijo el locutor Bud Wilkinson durante la retransmisión de ABC, a lo que su compañero de emisión Frank Gifford respondió: «No creo haber visto nunca llover tan fuerte.».
Cuando Parseghian pidió un tiempo muerto para intentar organizar a sus jugadores durante el monzón, los aficionados aprovecharon para irrumpir en el campo, lo que obligó al mismísimo Noll a escoltar a sus jugadores al vestuario. Si quedaba alguna esperanza de reanudar el partido, esa posibilidad se esfumó cuando la muchedumbre derribó los postes de gol.
Finalmente, el comisionado Rozelle y Cooper Rollow, representante de la organización patrocinadora de Chicago Tribune Charities, decidieron la terminación el partido con 1:22 restantes en el tercer cuarto, siendo la primera vez en la historia de la NFL que un partido se canceló mientras estaba en curso debido al clima, llevando la serie a un final tan bíblico como deprimente.
La victoria de los Steelers dejó la serie en 31‑9‑2 a favor de los profesionales, confirmando el declive de un evento que había sido prestigioso durante décadas. Aquella noche lluviosa y ventosa marcó la muerte simbólica del College All‑Star Game.
En paralelo al Chicago Charities Game, en 1950, una vez que a los equipos miembros de la AAFC se les permitió en 1949 reintegrarse en la NFL, el partido inaugural de ese año enfrentó al campeón de la NFL, los Eagles, y al último ganador de la AAFC, los Browns, en el conocido como «The World Series of Pro Football», celebrado el 16 de septiembre de 1950 en el Philadelphia Municipal Stadium, en el que vencieron los imperiales Browns de Graham.

Asimismo, y con ocasión del recién creado Monday Night Football en 1970, fue costumbre –no de manera regular- que la primera semana de competición compareciera el ganador de la última Super Bowl en el citado lunes futbolístico, como así aconteció en las temporadas 1978–1979, 1983, 1987–1988, 1990–1993, 1996–2000, y 2002–2003.
En síntesis, los Steelers han disputado cinco de estos partidos, dos cuando aún se conocía como Chicago Charities College All-Star Game, y tres desde 2002, con un balance de 4-1. El último de ellos, como visitante en el Gillette Stadium un 10 de septiembre de 2015.
Va siendo hora de volver a protagonizar un Kickoff Game en Pittsburgh. Señal de que volvemos a campeonar.
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