Detroit fue un examen de nervios. Y los Pittsburgh Steelers lo aprobaron con matrícula de acero. En un final tan caótico como polémico, Pittsburgh se impuso 29-24 a los Detroit Lions en Ford Field y encadenó su tercera victoria consecutiva, una de esas que no solo suman en la clasificación: también cambian la narrativa. 🖤💛
Porque este partido no fue “bonito”. Fue diciembre. Fue barro. Fue sobrevivir a un cierre con decisiones arbitrales, touchdowns anulados y un estadio que pasó del rugido al desconcierto en cuestión de segundos. 😵💫
Un Steelers que ya juega a esto: correr, golpear y aguantar
Si había dudas sobre qué equipo es Pittsburgh ahora mismo, Detroit dio respuestas. Los Steelers ganaron con su identidad: carrera física, defensa competitiva y temple cuando el partido se volvió incontrolable. 🔥
- 🟡 230 yardas de carrera, el mayor registro del equipo en nueve años.
- ⚡ Tres touchdowns de 45 yardas, una anomalía estadística… y un mensaje.
- 🧱 Solo 15 yardas terrestres permitidas a Detroit en 12 carreras.
“Ha sido fútbol de playoffs para nosotros las últimas tres semanas”, dijo Aaron Rodgers. Y, por una vez, no sonó a frase de vestuario: sonó a diagnóstico. 🏈
Warren y Gainwell: dos puñales de 45 yardas
En el mismo escenario donde Willie Parker dejó una carrera para la historia en la Super Bowl XL, Jaylen Warren firmó su tarde grande: 143 yardas y dos touchdowns de 45 yardas en series consecutivas para abrir una brecha que parecía definitiva. 💥
Pero la jugada que cambió el partido —y quizá la temporada— llegó antes del descanso. Con dos segundos en el reloj, Kenneth Gainwell cazó un balón en picado cerca de la yarda 10, se levantó sin estar tocado y recorrió 45 yardas hasta la zona de anotación. Una acción irreal. Una de esas que se quedan. ✨
“Esa jugada cambió el rumbo del partido”, reconoció Rodgers. Y Mike Tomlin lo resumió sin rodeos: “Es una jugada increíble. Se merece todo el crédito”. 👏
Defensa sin Watt ni Herbig, pero con orgullo
La otra gran lectura es defensiva. Sin sus dos principales cazamariscales, T.J. Watt y Nick Herbig, Pittsburgh encontró producción y carácter: tres sacks y resistencia en los momentos en que Detroit apretó el acelerador. 🛡️
“No pedimos perdón por ganar”, dejó claro Cam Heyward. “No nos importa cómo se haga. Es un esfuerzo colectivo”. 🧠
El final: dos touchdowns anulados y una resolución eterna
Y entonces llegó la locura. Un cierre con un guion imposible: jugadas discutidas, penalizaciones clave y un tramo final en el que Detroit vio dos touchdowns anulados en los últimos 40 segundos. 🎭
El último fue tan confuso como definitivo: tras una recepción en cuarto down, el receptor fue detenido a una yarda de la end zone, apareció un lateral, Jared Goff terminó entrando… y el estadio explotó. Pero el arbitraje lo apagó todo con una interferencia ofensiva que anuló la jugada. Silencio. Gritos. Y un partido que murió en una reunión de árbitros con dos aficiones celebrando cosas distintas. 🫨
Qué significa para los Steelers
La victoria deja a Pittsburgh con 9-6, mantiene el liderato en la AFC North y refuerza una idea: este equipo ha aprendido a ganar cuando el partido se rompe. ✅
Y eso, en diciembre, suele ser lo más importante. Porque los Steelers no solo salieron de Detroit con un triunfo: salieron con la sensación de equipo que nadie quiere ver en enero. 🖤💛
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