Así se presenta el domingo. No podría ser peor (O sí. Con Trubisky sería peor)
Pero así son las epopeyas, así nacen los héroes que en el deporte llamamos ídolos. Líderes que multiplican los esfuerzos individuales y los resultados colectivos. ¿Es posible que la presencia de un líder, de una sola persona modifique tan dramáticamente el desempeño de una defensiva? Integrada por las mismas personas: la de la semana 1 y la de la semana 4. O la 2. Una defensiva tan brutalmente dominante un día y tan penosamente vulnerable al día siguiente.
CARAJO…
Carajo.
Si esto es así estamos en presencia de un quijote cabalgando muerto por el campo de batalla.
Tal la magnitud de la presencia de TJ Watt en el campo de juego. Y debe haber algo más que los dobles bloqueos y todo eso que claro que existe pero que me sabe a poco, a insuficiente.
Con todo el perímetro tocado, sin TJ, los Steelers van contra el mejor equipo de la AFC (si no de toda la Liga), QB rookie debutante y de visitante… los que querían que Kenny se fogueara en la adversidad creo que tienen un comienzo soñado.
Para no caer en la desesperanza, a esta hora de la madrugada (las 4:28 del 7 de octubre) me gusta pensar que nosotros tenemos el factor X. Es la variable incógnita que no sabemos cuánto vale… es el factor desconocido de la ecuación (llamémosle kappa⁸) que no se mide en QBR, o en yardas o porcentajes.
Y me acordé de la escena del vestidor, de Any given Sunday. Escena que seguramente todos vimos (si no la viste es mandatario verla) y que traigo a colación porque la situación de aquel equipo de la película está tan hundido en el barro como lo están los Steelers.
No lo quise traducir para que lo leas y le pongas la voz Al Pacino.
Lo que el coach Tomlin debe decir antes de ingresar al campo, ya está escrito.
You find out life’s a game of inches. So is football. Because in either game, life or football, the margin for error is so small — I mean one-half a step too late, or too early, and you don’t quite make it. One-half second too slow, too fast, you don’t quite catch it.
The inches we need are everywhere around us.
They’re in every break of the game, every minute, every second.
On this team, we fight for that inch. On this team, we tear ourselves and everyone else around us to pieces for that inch. We claw with our fingernails for that inch, because we know when we add up all those inches that’s gonna make the fuckin’ difference between winning and losing! Between livin’ and dyin’!
I’ll tell you this: In any fight, it’s the guy who’s willing to die who’s gonna win that inch. And I know if I’m gonna have any life anymore, it’s because I’m still willin’ to fight and die for that inch. Because that’s what livin’ is! The six inches in front of your face!!
Now I can’t make you do it. You got to look at the guy next to you. Look into his eyes! Now I think you’re gonna see a guy who will go that inch with you. You’re gonna see a guy who will sacrifice himself for this team because he knows, when it comes down to it, you’re gonna do the same for him!
That’s a team, gentleman!
And, either we heal, now, as a team, or we will die as individuals.
That’s football guys.
That’s all it is.
Now, what are you gonna do?
.

























































































































